«A mis padres,
que amaron y sufrieron la tierra»
La tierra que laboras, campesino,
es vientre de semillas engendradas,
cosecha de promesas alcanzadas
y delicado cáliz de buen vino.
La tierra es caminar, nunca camino,
es un atardecer con alboradas,
sudor de frias gotas derramadas,
rosal alguna vez y siempre espino.
Es esclava servil, a quien tu arado,
desnudo violador de acero armado,
rasgándole la piel, siembra y mancilla;
y a veces recolectas sólo enfado,
pues harta de mirar para otro lado
le niega el nacimiento a tu semilla.
que amaron y sufrieron la tierra»
La tierra que laboras, campesino,
es vientre de semillas engendradas,
cosecha de promesas alcanzadas
y delicado cáliz de buen vino.
La tierra es caminar, nunca camino,
es un atardecer con alboradas,
sudor de frias gotas derramadas,
rosal alguna vez y siempre espino.
Es esclava servil, a quien tu arado,
desnudo violador de acero armado,
rasgándole la piel, siembra y mancilla;
y a veces recolectas sólo enfado,
pues harta de mirar para otro lado
le niega el nacimiento a tu semilla.
Autor: Mario Martínez Martínez, España
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