No es la rosa

No es la rosa serena porque alzada
sobre su grácil tallo luzca espinas,
ni porque en su corola la alborada
deje lágrimas de oro matutinas.
 
No es por esa fragancia que en el viento
derrama lo fugaz de su textura,
ni por su perfección, que es el intento
de aunar fragilidad con hermosura.
 
Ni tampoco lo es por la armonía
de la bella paleta de colores
con que pintan los dioses su fachada.
 
Es serena la rosa porque envía
a los ojos humanos, con temores,
un mensaje de calma sublimada.

Autor: Mario Martínez Martínez, España

Soneto a la tierra

 «A mis padres,
que amaron y sufrieron la tierra»
 
La tierra que laboras, campesino,
es vientre de semillas engendradas,
cosecha de promesas alcanzadas
y delicado cáliz de buen vino.
 
La tierra es caminar, nunca camino,
es un atardecer con alboradas,
sudor de frias gotas derramadas,
rosal alguna vez y siempre espino.
 
Es esclava servil, a quien tu arado,
desnudo violador de acero armado,
rasgándole la piel, siembra y mancilla;
 
y a veces recolectas sólo enfado,
pues harta de mirar para otro lado
le niega el nacimiento a tu semilla.

Autor: Mario Martínez Martínez, España

Vivir

 «… Y aventará la muerte
cual polvo los recuerdos»

 

La vida es un lugar, una posada
donde llegamos, vemos y partimos;
una rosa fugaz que perfumada
hiriéndonos está mientras la asimos.
 
La vida es un pasar, jamás morada
donde arraigar los goces que sentimos,
una selva de amor tan despiadada
que se traga las flores que quisimos.
 
Vivir es nada más que un espejismo,
una fútil visión, esa quimera
con que ofusca la muerte los sentidos.
 
Y sólo nos redime del abismo
de oscuridad o luz que nos espera
los  sueños que dejamos concluidos.

Autor: Mario Martínez Martínez, España

Mares

No hay gaviotas, ni sal, ni marejada,
ni arenas que bañar, ni litorales,
ni existen negros fondos abismales
ni tempestad de calma disfrazada.
 
Aquí no encuentras velas desplegadas,
ni peces que pescar, porque no hay tales,
ni arrecifes henchidos de corales,
ni playas al bullicio destinadas.
 
Lo que sí podrás ver entre el paisaje
es su verde cambiar a un oleaje
que el viento danzarín mueve consigo
 
en la llanura extensa y ondulada
donde flota la espuma ya espigada
de un silencioso y bello mar de trigo.

Autor: Mario Martínez Martínez, España

Los libros del vencido

Las palabras que el viento no se lleva
van quedando grabadas en la noria
de la noche del tiempo, y la memoria
a histórica creencia las eleva.
 
Las mentiras que ya nadie desmiente
y que narran los libros por verdades,
degeneran en necias vanidades
que acostumbran del odio ser simiente.
 
Y nosotros, retoños de posguerra,
que nos dieron revuelto o confundido
el término ganar y su sentido,
 
sabemos de la trampa que esto encierra.
Por eso repudiamos cada guerra,
y oímos la versión del que ha perdido.

Autor: Mario Martínez Martínez, España

Somos Agua

(1er. Premio Los Tesoros del Agua.- Expo Zaragoza 2008)

 

Eres gota de lluvia, fuente, río,
mar que bañando costas las seduce,
hielo a perpetuidad que guarda el frío,
nieve que en altas cumbres blanca luce.
 
Niebla al amanecer, vapor, rocío,
llanto que la tristeza nos produce,
amniótico lagar, nido sombrío
donde albores la vida reproduce.
 
Recurso natural que Europa cuida
sabiendo que al hacerlo se humedece
la red de sus tejidos esenciales.
 
Molecular presencia compartida
por todo cuanto nace, vive y crece.
Que de agua estamos hechos los mortales.

Autor: Mario Martínez Martínez, España

Vae victis!

Ad futuram memoriam


Hay un grito de bocas y de tierra,
una bruma de nombres, camposanto
de los pueblos de España, amargo llanto
del largo tiempo que el olvido encierra.

Y no hay vega, ni páramo, ni sierra,
otero o río que en su voz y canto
calle en grito la sangre o grite tanto
que ahogue el crimen que en su seno entierra.

¡Míra hoy las manos a la tierra dadas
en besos que la tierra presentía
grano a grano en las penas sepultadas!

¡Míra nacer allá donde moría
con luces, ay, en sombra amortajadas,
la memoria hecha hueso o poesía!

Autor: Julio González Alonso, España

Publicación Muestra

No es la rosa

No es la rosa serena porque alzada sobre su grácil tallo luzca espinas, ni porque en su corola la alborada deje lágrimas de oro matutinas.  ...